Tras su paso por el FC Porto, Iker Casillas se despide del arco y del fútbol

“Ha llegado el momento de decir adiós”, comenzó la carta que publicó en redes sociales el arquero español, Iker Casillas. Después de más 20 años bajo los tres palos, un mundial, dos Eurocopas, tres Champions League, cinco Ligas de España, dos Copas del Rey, tres Intercontinentales, dos Supercopas de Europa, cuatro Supercopas españolas, dos Ligas de Portugal, una Copa de Portugal y una Supercopa portuguesa.

El mejor portero español de todos los tiempos, como lo ha calificado la prensa española, decidió retirarse a sus 30 años tras un infarto mientras entrenaba con el Porto. Agradeció a todos quienes lo acompañaron durante estos años: familia, esposa, clubes, presidentes de los clubes, compañeros, entrenadores, seleccionadores, seguidores, trabajadores de los clubes, rivales y sus aficiones, amigos, y en especial al fútbol.

“Al fútbol por permitirme formar parte de él, por ser un deporte maravilloso, por permitirme vivir una vida llena de pasión y emociones, por darme momentos de felicidad, por hacerme crecer como deportista y como persona, por darme la oportunidad de conocer y compartir momentos con tantas y tantas personas increíbles. En definitiva, GRACIAS POR DÁRMELO TODO”.

Foto vía: fifa.com

El legendario Iker, disputó 1039 partidos y ganó 26 títulos. Ídolo español y madridista, de los pocos jugadores del mundo que se ha ganado el respeto y el cariño de sus rivales. Su carrera de éxitos comenzó el 12 de septiembre de 1999 contra Sevilla en San Mamés. Llegó a la titularidad de la Casa Blanca por las lesiones de sus compañeros y no la soltó más.

“La importancia es el camino que recorres y la gente que te acompaña, no el destino al que te lleva, porque eso con trabajo y esfuerzo, llega solo y creo que puedo decir, sin dudar, que ha sido el camino y el destino soñado”.

Sus atajadas quedarán para siempre en la memoria colectiva de quienes lo vieron jugar. Como aquella que le hizo a Arjen Robben en la final del Mundial en Sudáfrica 2010, en la que España termina venciendo a Holanda. O como la que le atajó a Berbatov en la Final de la Champions en 2002, la cual ganó el Real Madrid al Bayer Leverkusen. O, en todo caso, la que le tapó a Iniesta en la Final de la Copa del Rey en 2011 cuando lograron vencer a su máximo rival por la mínima diferencia.

“Hoy dejo atrás esos tres palos que me vieron como portero, los que en cada momento me colocaron en mi sitio y me obligaron a mantener los pies en la tierra, esos tres palos a los que tanto debo y que seguro que echaré de menos. Y allí también os dejaré a vosotros, mis fieles aliados, allí colgaré los guantes”, terminó su carta de despedida.

¡Hasta siempre, Iker!

Corresponsal desde Argentina

Ana Caicedo Hinojos

En Twitter: @anitacaicedoh95

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